Discipulado 101-1: La Salvación, El Pecado y Satanás

 

Discipleship

Discipulado 101-1: La Salvación, El Pecado y Satanás

Esta es nuestra primera lección hacia el camino del discipulado. Las siguientes lecciones están diseñadas para dar una base segura de nuestra fe cristiana.  Cada lección será construida paso a paso.  Este lección  tiene siete pasos.

Hoy, en nuestra primera lección empezaremos hablando de lo que significa ser salvo, redimido, liberado y rescatado. También, vamos hablar acerca de ¿Qué es el pecado? Y ¿Quién es Satanás?

Vamos a empezar con la escritura en la Biblia del libro de Romanos 10:9-10 dice:

“Que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.”

Paso 1: Entonces ¿Qué significa ser SALVOS? Y ¿de qué somos SALVOS?

La palabra SALVO viene directamente de la Biblia y es usada más de 400 veces en diversas maneras en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Lo mismo sucede con la palabra “SALVADOR”, aunque se utiliza menos.

El Nuevo Testamento fue escrito en griego y la palabra, SALVAR, proviene de la palabra griega, sodzo, en diversas formas, que significa literalmente, salvar.

Pero, ¿qué significa SER SALVO?

Imagina que estás en un barco en el Lago Titikaka, en medio de la noche y te caes por la borda. Tal vez alguien te empujó, o, tal vez tú estabas moviéndote en el barco y pisaste a alguien y esa persona te empujo, probablemente el barco golpeó una roca grande y tuviste  que saltar. Cualquiera que hubiera sido el caso, ahora te encuentras en aguas heladas y en medio de la oscuridad. ¡Ahí estás tú! siendo una carnada para los tiburones. ¡Sin lugar a dudas, tú necesitas ser SALVADO! ¡Y mientras más rápido, mejor!

Afortunadamente, un policía naval en otro barco se encuentra cerca, el policía lanza una cuerda y te ayuda a salir de las aguas heladas y de la oscuridad, llevándote en la seguridad de su barco cálido y seco, donde hay muchas mantas.

Así es como ahora te encuentras: salvo, rescatado, y liberado de la tumba helada. El policía naval fue tu Salvador, Rescatador y tu Libertador.

Todos estos elementos se aplican espiritualmente. ¡Jesucristo es nuestro Salvador!, ¡quien nos salvó, nos rescató, y nos libró!

Paso 2:  ¿De qué nos Salvo Jesús?

Esta es una gran pregunta que siempre aparece primero, pero una respuesta corta es: del pecado.

El pecado está en nuestras vidas, estamos rodeados por el pecado, nadando en pecado. El pecado está en nosotros.

Romanos 3:23 dice que “todos han pecado y están privados de la gloria de Dios.”  Y pecado trae muerte.

Romanos 6:23 dice que, “la paga del pecado es muerte.”  El pecado nos separa de Dios, el pecado mata nuestra relación con Dios porque El Señor es bueno y no puede aceptar pecado.

Paso 3:  ¿Qué es el pecado?

Pablo nos habla acerca del pecado en su vida y lo que el pecado hace en Romanos 7: 15-25.

“No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco. Ahora bien, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la ley es buena; pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo sino el pecado que habita en mí. Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí.

 Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo. ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal? ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!”

Pablo parece no tener control de su vida.  Pablo quiere hacer el bien, pero a veces es incapaz de hacerlo y hace cosas que no quiere hacer. ¿Quién librara a Pablo del pecado? ¿Quién sera su salvador? JESUS. ¿De qué necesitamos ser salvos? Del Pecado.

El pecado puede ser descrito como perder la marca que Dios ha puesto en nosotros. Es la desobediencia a Dios y a su palabra. Puesto que Dios no acepta el pecado, entonces el pecado nos aleja de la relación con Dios. Pero esto no es algo que podemos controlar todo el tiempo. Fuimos nacidos en pecado. Esta es nuestra naturaleza humana.

Paso 4.  ¿Por qué pecamos?  Y¿De donde viene el pecado?

Primeramente, necesitamos volver al jardín del Edén, al lugar donde el pecado de la humanidad nació. (Esta historia está en el primer libro de la Biblia Génesis 1-4) Dios hizo al hombre y a la mujer, Adán y Eva y les dio un reino, el jardín del Edén. Adán y Eva tenían dominio sobre el jardín e iban a llenar la tierra. Dios le dio un mandato, una instrucción a Adán: “No comer del árbol del conocimiento del bien y del mal.” Eso era todo. Podían tener todo lo demás en el jardín.

(Pero ¿Por qué Dios permitió que el árbol del conocimiento del bien y del mal este en el jardín.  Una respuesta corta: Porque el libre albedrío es muy importante para Dios y él quería que Adán y Eva puedan amarle y tener una relación con Él por su propia voluntad, no porque ellos estaban forzados o porque no tenía otra opción. Dios les dio la libertad de elegir amarlo o no.)

Pero el diablo, alias la serpiente, Lucifer, Belcebú, el padre de la mentira, tambien conocido como Satanás, vino y engañó a Adán y Eva, distorsionando las palabras de Dios y haciéndoles creer una mentira. Leamos que pasa en Genesis 3:1

“La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer:

—¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?”

Observe cómo la serpiente muestra la imagen de Dios como una negación de las cosas buenas de su creación. Satanás le pregunta a la mujer: si Dios dijo que no comieran de ningún árbol aunque  Dios hizo todos los árboles, pero uno por su pueblo. Él es un Dios que da y no un Dios castigador que niega las cosas buenas para su pueblo. ¿No es la mentira que todavía existe entre nosotros? Muchas personas piensan que Dios hizo de reglas para negar a las personas su “diversión”. Pero eso es mentira de Satanás, la misma mentira que trató de decir en el jardín. Dios es un buen Dios de amor que quiere lo mejor para su pueblo.

La mujer respondió a Satanás y le dijo:Podemos comer del fruto de todos los árboles —respondió la mujer. Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán”(Versículo 2 y 3). La mujer añadió al mandato de Dios diciendo: “no hay que tocarlo.” Dios no dijo eso. ¡Qué importante es conocer verdaderas palabras de Dios.

La serpiente respondió una vez mas y mintió “¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal”. Ahí está. Esta es la mentira que oyeron ella y Adam. Escucharon a Satanás y creyeron que iban a ser como Dios. Confiaron en la mentira de Satanás más que en la palabra de Dios. Entonces, esa duda,  la creencia de una mentira se infiltró en su corazón los hizo para comer del árbol de la ciencia del bien y del mal.

¡Ellos perdieron su relación con Dios! Y fueron expulsados ​​del jardín. Ellos perdieron su dominio sobre la tierra, después de haber dado su confianza a Satanás. Ellos perdieron su pureza y se convirtieron en esclavos del pecado. A esto le llamamos la naturaleza humana. Y la naturaleza humana es depravada e impura, dada por el pecado.

Y el pecado, como Dios dijo, trajo la muerte (Romanos 6:23). La primera muerte que trajo fue la muerte de la relación entre el hombre y Dios.  El pecado mató la relación y aún hoy, el pecado está bloqueando nuestra relación con Dios. El pecado tiene que ser removido de nuestra naturaleza humana y de nuestro libre albedrío. Jesucristo murió por nuestros pecados y pago nuestra deuda. Y ese pago es la muerte.

Paso 5.  ¿Por qué fuimos nacidos en pecado?

Deberíamos preguntarnos el porque de nuestro nacimiento en el pecado. Después de todo tu y yo no estábamos en el jardín con Adan y Eva. ¿Que tiene que ver con nosotros esto? La respuesta no es muy complicada.

Si tu mamá y tu papá venden su casa, o su tierra, cuando tu naces podrías vivir en ella? NO.

Si tu mamá es Aymara y tu papá también, ¿Podrías ser tú de Corea? Claro que NO, una vez más la respuesta es NO, tu eres Aymara como ellos. Puesto que tu madre era una pecadora y tu padre un pecador, tú también eres un pecador.

Tu, tu vecino, el Pastor, el sacerdote, tu mamá, tu papá y yo nacimos en pecado. El Rey David menciona en la Biblia lo siguiente: “En pecado me concibió.” Somos esclavos del pecado. Y como tal, somos esclavos del diablo quien trajo el pecado. Romanos 3:10 dice “Así esta escrito: No hay un solo justo, ni siquiera uno.”

Paso 6.  ¿Quién es el diablo y de donde viene?

El diablo, también llamado Satanás, el acusador fue creado por Dios como un ángel guardián querubín ungido. Él fue creado bueno, sin pecado y fue creado hermoso y sabio. Él era el líder de todos los ángeles. Pero su corazón se volvió orgulloso y dijo que iba a levantar su trono por encima de Dios.  Así que Dios lo expulsó del cielo.

En Isaías 14: 12-16 leemos:

“¡Cómo has caído del cielo, lucero de la mañana! Tú, que sometías a las naciones, has caído por tierra. Decías en tu corazón: «Subiré hasta los cielos. ¡Levantaré mi trono por encima de las estrellas de Dios! Gobernaré desde el extremo norte, en el monte de los  dioses. Subiré a la cresta de las más altas nubes, seré semejante al Altísimo.» ¡Pero has sido arrojado al sepulcro, a lo más profundo de la fosa! Los que te ven, te clavan la mirada y reflexionan en cuanto a tu destino: «¿Y éste es el que sacudía a la tierra y hacía temblar a los reinos.”

Y también, vamos a leer de Ezequiel 28: 14-17a.

“Fuiste elegido querubín protector, porque yo así lo dispuse. Estabas en el santo monte de Dios, y caminabas sobre piedras de fuego. Desde el día en que fuiste creado tu conducta fue irreprochable, hasta que la maldad halló cabida en ti. Por la abundancia de tu comercio, te llenaste de violencia, y pecaste. Por eso te expulsé del monte de Dios, como a un objeto profano. A ti, querubín protector, te borré de entre las piedras de fuego. A causa de tu hermosura te llenaste de orgullo. A causa de tu esplendor, corrompiste tu sabiduría.”

El primer pecado, fue el pecado de orgullo cometido por Satanás, quien en el principio se llamaba la estrella de la mañana.  Satanás quería levantar su trono sobre el trono de Dios.  Satanás quería ser dios.

Pero, Satanás es un ser creado por Dios. Él no es igual a Dios ni a Jesús!

Entonces, es a través de un hombre, Adan quien fue tentado por Satanas, que el pecado entro al mundo. Y es a través de un hombre, Jesus por quien somos justificados.

1 Corintios 15:21-22 dice:

“De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir.”

Entonces, ¿De qué somos salvos? Somos salvos del pecado. Somos salvos de Satanás y sus fuerzas. Somos salvos de la muerte eterna y de la ira de Dios por nuestros pecados, Dios es santo. Somos salvos de una relación rota con un Dios amoroso. Somos salvos de una vida sin la presencia de Dios. La justicia de Dios viene a través de Jesús, no a través de lo que hacemos, sino a través de lo que Jesús ha hecho por nosotros. Él nos hace justos, es decir, en relación con Dios.

Paso 7.  ¿Para qué somos salvos?

Es importante darse cuenta de que cuando somos salvos de algo, somos salvos para algo. Recuerde en la ilustración que mencionamos, donde fuimos rescatados de las aguas heladas y de la oscuridad, de la muerte, fuimos rescatados a un lindo y caluroso barco. Cuando somos salvados del pecado y sus consecuencias, somos salvados a una vida con Dios. Somos una nueva criatura en Cristo (2 Corintios 5:17). “Jesús dijo que él vino a darnos vida y vida en abundancia” (Juan 10:10). El Pecado sólo trae la muerte.

Pablo dijo que Jesús vino para destruir las obras del diablo (1 Juan 3:8). El diablo sólo trae esclavitud.

Jesús vino a traer a los pecadores al arrepentimiento, para que puedan recibir el perdón de Dios. Venimos de la soledad y la ira para recibir el perdón y el amor.

Entonces, somos salvos y perdonados, tenemos una vida abundante, sin el control de Satanás. ¿Quién no quiere eso?

Pero aún más grande, somos salvados para tener una relación con Dios el Creador. Este es el tema central de la Biblia. Dios dice y menciona este relación con nosotros muchas veces en su palabra.

“Voy a por vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo.” Juan dice: a todo el que crea Él les da poder para ser hijos de Dios, nacido no de la voluntad de la carne o de la voluntad del hombre, sino de Dios”  (Juan 1:10). ¡SI! Esto también trae la expresión cristiana “nacer de nuevo.” Somos nacidos de nuevo, una nueva criatura, perdonados de nuestros pecados. Puedes hacer tu vida otra vez, teniendo una nueva oportunidad.

En una lección futura, vamos a ver por qué Jesús tuvo que morir por nuestros pecados y lo que él hizo por nosotros con su muerte en la cruz.

Ahora, voy a mencionar las palabras de Bob Dylan en su canción, cuando dijo:

Tú puedes ser un embajador en Inglaterra o Francia
Te puede gustar jugar, o bailar
Tú puedes ser el campeón de peso pesado del mundo
Tú puedes ser un miembro importante y popular con un largo collar de perlas.

Pero vas a tener que servir a alguien, sí de hecho
Vas a tener que servir a alguien,
Puede ser el diablo o puede ser el Señor
Pero vas a tener que servir a alguien.

Así que, ¿cómo puedes ser salvo?

Romanos 10: 9-10 que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.

Si tú nunca has tomado esta decisión, puedes hacerlo ahora.

Repite estas palabras:

Amado Jesús, hoy confieso todos mis pecados y te pido perdón creyendo en mi corazón que tú, eres el Señor quien me libra de todos mis pecados por tu muerte en la cruz y tu resurrección, tu sangre me hace limpio y ahora puedo empezar una vida nueva, te doy gracias por amarme tanto aun sin merecerlo. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. AMEN.

Traducido por Sarita Copana

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